STRUDELS BASTARDOS


strudel_final2

Secretos de familia

Si hace algunos meses os desvelaba el secreto mejor guardado de mi ex suegra Ellen Brandt, el Lübecker Marzipan, o mazapán de Lübeck, ahora le ha llegado el turno al Apfelstrudel de la abuela de Veronika, la amiga austriaca de nuestra querida Lucy Bom, autora del post de esta semana y también de los últimos que por aquí han visto la luz. ¡Qué haría yo sin ella en estos tiempos turbulentos que vivo, que ni tiempo de hornear tengo ya! Así que agradezco a la familia Zwiegler, a quienes no tengo el gusto de conocer, por su receta, y a Lucy Bom por todo lo demás, salvo las fotos, que son de la estupendísima Flora González Villanueva. 

Strudels bastardos, by Luci Bom

Un coche destartalado huye a toda velocidad por una carretera de Los Ángeles. El conductor para en un semáforo y, ante el asombro de una señora que pasea a su perro por allí, se limpia la mano en la puerta y deja una marca desdibujada de cinco líneas de sangre, antes de abrir una caja del asiento de atrás y lanzarse al donut rosa relleno de crema.

Este podría ser un cameo de Quentin Tarantino con la repostería, pero aún no se ha atrevido a mancillar un dulce tan patrio. Sin embargo, en la película Malditos bastardos ha puesto como eje principal de una escena uno de los postres austriacos por excelencia: el strudel de manzana. El coronel nazi Hans Landa amablemente invita a tomarlo a Emmanuelle Mimieux (identidad secreta de Shosanna Dreyfus), quien se le escapó en su “caza” de judíos durante el régimen de Vichy. Qué tiempos en los que la elegancia, pese a ser asesina, se mantiene como elegancia. Intentaremos mantener ambos niveles en nuestra receta de strudel de manzana.

Tarantino se ha convertido en un clásico y para entender su trayectoria en diez minutos este vídeo es fantástico, ya quisieran haberlo hecho los cachorros de Cahiers du Cinéma, como nombró mi querido Escrito Por a cierto tipo de cineastas modernillos.

 

Tarantino representa a unas generaciones en que la cultura popular acecha a la cultura de postín: los cómics y novelas pulp se subastan en Christie´s junto a los manuscritos de María Antonieta; resulta más cercana la religión Jedi o maradoniana que la de la Iglesia Católica Apostólica y Romana e incluso se pueden amasar croquetas con Wagner de fondo sin estar penado por la ley (aunque ojito con nuestro legisladores, están muy activos este año). El top de moderneces en la repostería de los últimos tiempos son los cupcakes y las hordas de fanáticas que entran en un delirio sin fin al decorar magdalenas. Si mi médico de digestivo me lo permitiese, comería magdalenas decoradas, no tengo prejuicios. Pero chicas, imitar a Alma Obregón no es una opción digna.

Imitar a Tarantino puede salir mejor, sobre todo si te salen del horno películas como Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Kill Bill o Django desencadenado. Malditos bastardos es una de sus películas justicieras, en que el héroe o heroína busca un medio deliciosamente violento para terminar con sus archienemigos. En esta descubrimos que Hitler murió en un cine, gracias a la estrategia de una guerrilla liderada por el teniente Aldo Raine “El Apache” y una joven judía ayudada de un proyeccionista negro. That´s entertainment! Aquí en España ya sabíamos que Hitler ni murió ni se suicidó, en El vuelo de la paloma bien clarito lo decía el personaje de Juan José Otegui, quien vio a Eva Braun por el Mercado de San Miguel, “que por lo que compraba, era vegetariana”.

El final resulta una catarsis llena de esvásticas que arden y tiros a discreción contra los nazis atrapados en la platea. Algo de este tipo de catarsis cinematográficas tiene Acción mutante, de Alex de la Iglesia, gloria bendita.

 

Me cuesta ponerle pegas a las películas que disfruto, pero hay que reconocer que estos chicos de WhatCulture han afinado muy bien al señalar los cinco pasos con que mejorarían Malditos bastardos. Ninguno de ellos se refiere a la fotografía, con sus guiños a clásicos del western, ni a la música, de la que puede presumir Quentin en todo lo que rueda.

Clint Eastwood con niños muy rubios en Sin perdón y Wayne, el más duro de todo Utah en Centauros del desierto.

Para pasar a la receta, va este fotograma que es cuadro hermosísimo; incluso tiene las manzanas que necesitaremos para el strudel. Charlotte Lapedite, una Léa Sydoux que aparecerá en Midnight in Paris o la reciente Vida de Adèle, está a punto de cerrar la puerta de la casa.

Charlotte_LaPadite_on_the_doorstep

Ingredientes:

Para la masa:

250 gr de harina

125 ml de agua tibia

1 huevo

1 cuchara y media de aceite vegetal

1 pizca de sal

Para el relleno:

5 cucharadas de mantequilla

5 cucharadas de pan rallado

1 kg de manzanas reineta

4 cucharadas de azúcar

2 cucharaditas de canela

100 gr de almendras o avellanas molidas

Elaboración:

Esta receta me la dio la abuela de mi amiga austriaca Veronika, así que agradezco a la familia Zwiegler el legado que ha ido pasando de generación en generación y que hoy comparte con nosotros.

Empezamos con la masa, para lo que tamizaremos la harina con la que haremos un volcán, en cuyo centro mezclamos el agua tibia, el huevo, el aceite y la sal. Se puede hacer en un bol para la primera mezcla y una vez que tenga cierta consistencia, amasar en la encimera. Requiere mucho amasado, pero si utilizáis la mitad de la cantidad de harina de la variante de fuerza, os ayudará a que adquiera más flexibilidad. En cualquier caso, desaconsejo la manicura francesa, en general, pero para gozar del amasado, con más motivos.

Se mezcla poco a poco disolviendo primero los elementos líquidos y luego incorporando al centro del volcán la harina. Una vez que se pueda manejar sin que se quede pegada a las manos, la dejamos reposar mientras preparamos el relleno. La masa se puede sustituir por pasta filo, queda muy crujiente y sabroso, además de ser cómodo y rápido.

En una sartén tostamos el pan rallado y la mantequilla. Reservamos para cuando estiremos la masa y lo pondremos como primera base del relleno.

Las manzanas se pican como si fuese el corte de las patatas para la tortilla española o incluso un poco más grandes. Es más agradable que se noten un poco los trozos de manzana y no que se convierta en una compota, como me ocurrió.

Mezclamos las manzanas con el azúcar (yo prefiero moreno), la canela y la almendra y reservamos. Utilicé almendra molida, pero almendra picada hubiera quedado estupendo también o mejor.

Con la masa reposada una media hora, nos disponemos a estirarla sobre una tela de algodón. Enharinamos y estiramos. A mí me resultó más cómodo comenzar estirando con las manos y luego el rodillo. La masa debe ser lo más fina posible, dicen que se debe leer el periódico tras ella. Puede ocurrir que si lo hacéis bien se rompa, pero poniendo un trozo detrás y pasando el rodillo se repara.

Es importante que incluso los bordes sean finos, porque si no, la masa no queda tan deliciosa. Una segunda vez me saldrá mejor.

Sobre la masa ya estirada, con forma rectangular, echamos el tueste de pan y mantequilla y luego la mezcla de manzanas picadas. Doblamos los bordes laterales y luego enrollamos. Metemos en el horno media hora a 180º grados y para la presentación decoramos con azúcar glasé.

Se necesita tiempo para hacerlo pero no tanto como lo que dura el Hamlet de Kenneth Branagh. Empecé a amasar con la boda de la reina Gertudis y Claudio y cuando terminé, aún andaba delirando Ofelia por ese palacio que no se sabe si es napoleónico o renacentista.

Con cada película de Quentin Tarantino muchos hemos descubierto música genial. Este “Flowers on the wall” de los Statler Brothers no es quizás la más excéntrica pero es de mis favoritas.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s