Fresas de mis fresares


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A muchos de los que me leéis, el título de mi post de hoy os parecerá una ocurrencia más, pero a los valencianos de cierta edad seguro que les evoca un montón de recuerdos. Pasé muchas horas de mi infancia en el cine Rialto de Valencia (hoy sede de la Filmoteca Valenciana), del que mi abuelo era gerente y donde su familia, mi madre y sus hermanos, tuvieron su vivienda. Si no vi Tarzán de los monos treinta veces, no la vi ninguna. Es lo que tiene que tu abuelo sea gerente de un cine y que tus padres quieran librarse de ti un ratito con cierta frecuencia.

tarzán de los monos

Por aquel entonces, en cuanto llegaba el mes de mayo, se instalaba en la puerta del cine un puesto de fresas donde una amable y muy pulcra señora anunciaba su cosecha (“género selecto de Valencia”) bajo un cartel que rezaba: Fresas de mis fresares. Por lo que sea, toda mi vida he recordado el puesto de fresas y a esa señora casi tanto como a Tarzán, a quien probablemente vi más veces. Además de fresas, dicha señora vendía también nata, convenientemente anunciada en otro cartelito. Rebuscando en internet he tenido la suerte de encontrar una foto, que más bien parece una postal antigua, pero es que la foto debe de tener sus años. Si os fijáis, a la derecha pueden verse las fotos de la película que estaba en cartel en el cine esos días.

fresas de mis fresares juanasolerblogspot

No recuerdo cuándo dejó de aparecer el puesto de fresas en la puerta del cine, pero debió de ser a finales de los setenta, quizá un poco más tarde.

A juzgar por esta otra foto, en los setenta todavía estaba. Al fondo y a la izquierda de cierta estatua ecuestre podemos ver el puesto, bastante concurrido, por cierto. A la derecha, el edificio del Rialto, hoy.

Esa señora ya no está y las fresas ahora se sirven con la horrible y detestable nata en spray, que debería estar prohibida. Menos mal que en las fruterías de los mercados todavía, quienes venden fresas, por descontado valencianas, ofrecen también nata fresca montada en el día.

Este es mi homenaje a aquella señora, a la nata verdadera y, cómo no, a Tarzán de los monos:

Nata y fresas a mi manera: una receta para que la disfruten, sobre todo, los niños

Para la capa de fresa:

Ingredientes:

200 gr de fresas 

5 láminas de gelatina (podemos utilizar gelatina en polvo con sabor a fresa para un sabor más intenso)

250 gr de nata

2 petit suisses “maxi” de fresa (200 gr)

100 gr de azúcar

Un poco de colorante rojo (si no, el color no queda intenso)

1/2 sobre de cuajada

Elaboración:

Trituramos las fresas y pasamos por un chino para quitar el granillo.

Ponemos las hojas de gelatina en agua fría para que se ablanden y poderlas disolver.

Apartamos en un vaso dos o tres dedos de nata, luego disolveremos en ella la cuajada.

Ponemos a calentar la nata con el azúcar y los petit suisses. Cuando empiece a hervir, añadimos la cuajada, que habremos disuelto bien en la nata que habíamos reservado. Esperamos a que vuelva a hervir y retiramos del fuego. Ya fuera de la fuente de calor, pero aún caliente, añadimos la gelatina, bien escurrida, el colorante  y, por último, el puré de fresas. Mezclamos hasta que quede integrado.

Para la capa blanca:

Ingredientes

4 hojas de gelatina 

200 gr de nata de montar fría

6 petit-suisses naturales azucarados

75 gr azúcar

200 gr leche entera

Elaboración

Hidratamos las hojas de gelatina en agua fría.

Montamos la nata y vamos incorporando el azúcar poco a poco. Cuando esté montada, con cuidado, incorporamos los petit suisses.

Por otro lado, calentamos la mitad de la leche. Cuando esté caliente, añadimos las hojas de gelatina y mezclamos bien hasta que se disuelva del todo. Cuando esté disuelta mezclamos el resto de la leche. Dejamos templar.

Finalmente, y antes de que se solidifique, añadimos a la mezcla de nata y petit suisse.

Montaje

Ponemos mermelada de fresas o fresas preparadas en su propio almíbar en el fondo de unos vasitos, preferiblemente de zurito. Esto no es capricho, simplemente son bajos y de boca muy ancha, lo cual facilita mucho las cosas, tanto para el que lo prepara como para el que se lo tiene que comer después. A continuación vertemos con cuidado la capa de fresas (yo uso un cucharón pequeño y siempre me funciona). Dejamos enfriar para que endurezca y no se mezcle con la blanca. Mientras reposa y enfría, preparamos la capa blanca. Nos aseguramos de que la capa de fresas ha cuajado y vertemos encima la capa blanca. Dejamos enfriar unas horas, decoramos como nos parezca y a disfrutar.

Este postre sabe bastante más a chuches que a fresas con nata, por lo que seguramente lo disfrutarán más los niños, aunque nunca se sabe.

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2 pensamientos en “Fresas de mis fresares

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