De cenicienta a princesa en un abrir y cerrar de ojos


Llevo la mano derecha recosida por un accidente doméstico y no puedo hacer nada en la cocina, así es que me he pasado la semana devanándome los sesos para ver cómo podía resolver el post de este viernes. Pues bien, si la semana pasada les regalé mi receta a los amigos de Puerto Rico, de su mano viene la solución a mis problemas. Hace unos días me enviaron un mensaje contándome que se habían animado a hacer mi bizcocho banoffee y, junto con su mensaje, enviaban una foto y el siguiente comentario: “Le hice una salsa con el sobrante del dulce de leche (media barra de mantequilla por una taza de dulce de leche) y le puse walnuts (nueces) trituradas por encima. El contraste de sabor y textura no le va nada mal. Una delicia en sabor y en presentación”.

salsa de dulce de leche

Hablar de salsas, esa es la solución. Verdaderamente, la salsa le aporta vistosidad y brillo y convierte un bizcocho sencillo de desayuno o merienda en una exquisitez que podemos incluso servir como postre. El bizcocho pasa de cenicienta a princesa deslumbrante en un abrir y cerrar de ojos. Salsas hay tantas que el tema daría para muchos viernes (vamos, que si la semana que viene no me han quitado los puntos titularé Salsas: segunda parte y me quedaré tan ancha). Las hay frías, calientes, de frutas, con nata, con huevos, con licores o vinos dulces; para acompañar helados, para cubrir tartas o brownies, para glasear bizcochos… Por si tengo que echar mano del recurso salsero el viernes que viene, voy a hablar sólo de las clásicas-básicas. Si, por el contrario, mi mano está ya lista para operar, entonces dejamos el resto de salsas en el “debe” y antes o después os hablaré de ellas.

Salsas de postre clásicas

El caramelo

Es una de las primeras que aprendemos y, aunque parezca fácil, no lo es tanto. Sobre todo si queremos que se quede líquido una vez se ha enfriado. Además de su consabido uso en los flanes, es perfecto para cubrir helados, frutas, tartas o como base para otras salsas. Ojo con el caramelo, es peligroso por la altísima temperatura que alcanza (alrededor de los 140º). Para que quede líquido y podamos usarlo en frio como salsa, la proporción es aproximadamente de 6 cucharadas de agua por cada 100 gr. de azúcar.

Procedimiento:

Por un lado ponemos agua a calentar (un vaso bastará). Tiene que estar muy caliente o, mejor, hirviendo.

En otro cazo ponemos el azúcar a calentar a fuego medio hasta que se vaya formando el caramelo, vigilando que no se oscurezca demasiado (si se quema, amarga).

Cuando todo el azúcar se haya caramelizado y tenga un tono dorado añadimos una cucharada del agua que tenemos hirviendo, con muchísimo cuidado, porque puede salpicar. A continuación vamos añadiendo el resto de agua, de cucharada en cucharada (recuerda: 6 cucharadas por cada 100 gramos de azúcar) y removemos bien.

Cuando esté bien mezclado, retiramos del fuego y dejamos enfriar. Si al enfriar está más espeso de lo que queremos, se vuelve a calentar y se le va añadiendo agua hirviendo poco a poco. Si se quedase demasiado líquido tendríamos que reducirlo al fuego, con cuidado de no pasarnos o quedaría amargo. Este caramelo no vuelve a ponerse duro. 

Salsa de chocolate

Una imprescindible para los helado&choco-adictos, brownie&choco-adictos, fruta&choco-adictos, chocolate&choco-adictos o, simplemente, adictos. Es fácil y rápida de preparar y puede aromatizarse con alguna especia, como la canela, o un licor, como el ron. Recetas para salsa de chocolate hay miles, tantas como adictos. Os dejo dos, una con cacao y otra con chocolate:

Con cacao

100 gr. de cacao en polvo

150 gr. de azúcar

20 gr. de mantequilla blanda

350 ml de agua

Mezclamos el cacao y el azúcar y los diluimos bien en el agua. Ponemos en el fuego y llevamos a ebullición sin dejar de remover. Incorporamos la mantequilla y batimos, haciendo hervir la salsa otros 2 minutos.

Con chocolate 

1/2 vaso de agua (100 ml)

150 gr de chocolate para postres

Una pizca de canela

Calentamos el agua hasta que hierva. Retiramos del fuego y añadimos el chocolate troceado y la canela. Vamos removiendo hasta que funda. Cuando esté fundido removemos con una espátula hasta que la salsa quede lisa.

Coulis de frambuesa

Las salsas de frutos rojos son muy rápidas de preparar y aportan sabor, frescura y color. En su versión más sencilla, basta con triturar la fruta y endulzar. Pueden aromatizarse con especias o algún licor, pero con cuidado de no enmascarar el aroma de la fruta.

300 gr de frambuesas

50 gr de azúcar

zumo de 1/2 limón

Mezclamos los tres ingredientes y trituramos. Pasamos por un colador fino.

Con salsa, la vida se ve de otro color.

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