Red Velvet: rojo pasión para encender el apetito


Antes de ponerme con este post, primero ante el horno y luego ante el teclado, he dudado mucho acerca de si preparar algo especial para San Valentín, que será patrón de los enamorados en muchos sitios, pero no en mi tierra, donde, como ya sabéis los que me seguís, es Sant Dionís. Después de largas reflexiones he decidido publicar, por qué no, la fórmula mágica para hacer la tarta más cursi y exquisita: una Red Velvet con forma de corazón para el Día de los Enamorados. Ya puestos…

Hipótesis sobre el origen de esta festividad de San Valentín o Día de los Enamorados hay muchas: algunos dicen que es, como muchas otras festividades de santos, una cristianización de una fiesta pagana de la antigua Roma. La leyenda cuenta que un emperador romano opinaba que los hombres casados eran menos eficaces en los frentes de batalla y actuó en consecuencia prohibiendo el matrimonio entre los soldados a su servicio. Su obispo, Valentín (que aún no era santo), no estaba en absoluto de acuerdo y, en una hermosa muestra de desobediencia, decidió unir a las parejas de jóvenes enamorados en secreto. Esto le costó la vida pero le valió la santidad, al tiempo que lo convirtió en un símbolo del amor y en el patrón de los enamorados. Otra hipótesis, sin embargo, algo menos romántica y con mucho sentido común, dice que, en los países nórdicos, es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación. Sea como sea, por estas fechas de tanto frio, parece que todos buscamos el calorcito. Y qué mejor que el terciopelo rojo de esta tarta para encender los ánimos.

BIZCOCHO RED VELVET CON RELLENO Y COBERTURA DE QUESO

Ingredientes para el bizcoho:

200 gr. de azúcar

250 gr de harina

250 gr de suero de leche (que, si no tenemos, podemos “fabricar” de forma casera y sencilla)

2 huevos

Esencia de vainilla

Una pizca de sal

80 gr de mantequilla en pomada (blandita)

2 cucharadas de cacao en polvo

1 sobre de levadura química

Una cucharadita de colorante rojo (yo uso red-red de Wilton en gel)

Elaboración del bizcocho:

Precalentamos el horno a 180º

Batimos la mantequilla con el azúcar para que se esponje bien, después añadimos los huevos hasta obtener una masa cremosa y blanquecina. Añadimos la esencia de vainilla, el colorante y el suero de leche (*). Mezclamos bien hasta que el colorante se haya disuelto por completo.

En un cuenco mezclamos la harina, la levadura, el cacao en polvo y la pizca de sal. Tamizamos esta mezcla por encima de la anterior y removemos hasta que se mezclen por completo las dos preparaciones, batiendo bastante para que coja bastante aire.

Horneamos aproximadamente unos 40 minutos a 180º, o hasta que pinchando con un palillo éste salga seco y limpio. Dejamos enfriar sobre una rejilla hasta que esté completamente frio.

(*) Podemos encontrar “buttermilk” (suero de leche) en tiendas especializadas. Si no lo encontramos, lo podemos “fabricar” como sigue: Cortamos la leche (entera) con un chorro generoso de limón o vinagre (un vinagre suave, de sidra, por ejemplo) y la calentamos hasta que esté a punto de hervir, la retiramos y la dejamos reposar a temperatura ambiente durante varias horas. (Yo recomiendo que pongáis 300 grs, por las pérdidas, y que antes de añadir el suero a la receta lo midáis). Cuando empiece a enfriarse, se separa el suero de la leche y nos queda, por un lado una especie de requesón, y por otro lado el suero. Ponemos una gasa de algodón encima de un bol y vertemos la mezcla una vez fría hasta escurrir bien todo el suero. Dejamos que repose una hora más y volvemos a apretar -con suavidad- el requesón para que termine de escurrir el suero.  Y ya está. ¡No os saltéis este paso, el suero de leche hace le bizcocho muy esponjoso y evita que se rompa al cortarlo! En la nevera dura 4 ó 5 días, así es que un día hacéis el suero y otro el bizcocho y os resultará menos pesada la elaboración.

Ingredientes para el relleno y la cobertura:

400 gr de queso crema

100 gr de azúcar glass

ralladura de naranja

Elaboración:

Mezclamos en un cuenco el queso, el azúcar y la ralladura hasta obtener una mezcla cremosa.

Montaje de la tarta:

Cortamos el bizcocho y lo calamos con un almíbar aromatizado con Cointreau. Rellenamos con el queso crema y cubrimos con la otra parte del bizcocho, que también empapamos con el almíbar. Dejamos que repose un poco y, a continuación, cubrimos bien la tarta con el resto de la crema de queso. Decoramos con algo rojo: fresas, frambuesas, cerezas confitadas… Yo puse azúcar coloreado de rojo porque mi churri es muy goloso. Colorearlo es muy fácil: metemos el azúcar en una bolsa de plástico de esas con cierre hermético, ponemos una cucharadita del mismo colorante que hemos puesto al bizcocho, cerramos bien la bolsa y frotamos hasta que el azúcar esté rojo.

 

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