San Blas bendito, cúrame la garganta y el apetito


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La festividad de San Blas es una de las celebraciones más importantes del barrio de Russafa, en Valencia, del cual es originaria esta Miss que escribe. San Blas fue un médico y mártir cristiano, patrono de los enfermos de garganta y, de paso, de los otorrinolaringólogos. Es lógico, pues, que sea costumbre popular invocarle para bendecir las gargantas y remediar sus afecciones. Siendo la garganta el punto más débil de mi anatomía, desde muy pequeña he acudido cada 3 de febrero, día de su fiesta, de la mano de mi madre o de mi abuela al Porrat de Sant Blai, instalado junto a la fachada de la iglesia de San Valero, centro neurálgico del barrio y lugar donde se celebró la capitulación de la ciudad de Valencia entre su último rey musulmán y Jaime I. Un porrat es una feria que se celebra para honrar a un santo. Se trata de una tradición festiva valenciana. El elemento más característico del porrat es la instalación de puestos de comida, frutos secos y chucherías. Durante todo el día, la imagen del santo está expuesta en la fachada de la iglesia en una especie de altarcito por el que pasan los parroquianos para venerar al santo. Ese día se venden las galletitas de San Blas, que se bendicen en la parroquia y, supuestamente, protegen de los males de garganta. Como este domingo es 3 de febrero, no podía menos que homenajear al santo dando una receta de galletas que, aunque no estén bendecidas, os sabrán a gloria.

Galletas de mantequilla de cacahuete

Ingredientes:

125 gr. de mantequilla blanda.

125 gr. de mantequilla de cacahuete (crema de cacahuete) a temperatura ambiente.

100 gr. de azúcar.

100 gr. de azúcar moreno.

1 huevo.

350 gr. de harina.

1 pizca de sal.

Elaboración:

Batimos la mantequilla con los azúcares hasta integrarlos bien. Añadimos el huevo y mezclamos.

Agregamos la harina y la sal y mezclamos hasta formar una bola. La masa es quebradiza, no se deja trabajar con facilidad.

Para trabajar mejor con la masa, podemos dividirla en dos o tres porciones que estiraremos bien con un rodillo entre dos láminas de papel de hornear hasta dejarla de un grosor de, aproximadamente, medio centímetro.

Una vez bien estirada la masa hay que meterla en la nevera como mínimo media hora, mejor una, para que se pueda cortar bien. Antes de meterla a enfriar podemos, si nos apetece, añadirle trocitos de chocolate por encima, presionando muy ligeramente la masa para que se queden pegaditos.

Una vez se haya enfriado la masa y haya endurecido, vamos sacando las láminas de la nevera (mejor de una en una, para que no pierdan frio) y las vamos cortando con un cortapastas del tamaño y forma que queramos, las colocamos sobre una bandeja forrada con papel de hornear y las volvemos a meter en la nevera otra media hora.

Podemos volver a amasar y estirar los recortes que nos vayan quedando.

Mientras se enfría la masa ya cortada, precalentamos el horno a 170º. Una vez caliente, horneamos las galletas unos 10 – 12 minutos, hasta que estén doradas (pero no mucho) por los bordes. Si nos pasamos con el horneado se secarán y quedarán muy duras al enfriarse.

Cuando las saquemos del horno las dejamos en la bandeja unos 10 minutos y después las pasamos a un rejilla para que enfríen del todo.  Una vez frías podemos cubrirlas con chocolate, quedan riquísimas.

 

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2 pensamientos en “San Blas bendito, cúrame la garganta y el apetito

  1. Ufff, qué ricas, Teresa!!! Me encanta este post…. Soy “blayeta” de nacimiento!! Creo que me voy a animar a hacer las galletas… A ver qué sale ;-)))

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