Cake pops – cake balls: matando moscas a cañonazos


La pastelería está de moda. Mejor: la pastelería importada de los Estados Unidos está cada vez más de moda. Cupcakes, cake pops, cake ups, cake balls, cookies, cake bites... toda una nueva terminología para una nueva y arrasadora tendencia en repostería que nos llega, imparable, desde el otro lado del Atlántico. Preparaciones, bajo mi punto de vista, relativamente fáciles y que nos garantizan la admiración, el éxito y el aplauso por la vistosidad y apariencia del resultado final. De textura, sabor y propiedades nutritivas mejor no hablamos: se trata, por lo general, de bizcochos densos y pesados, coberturas con quilos y quilos de azúcar y mantequilla, amén de colorantes y saborizantes industriales. Por otra parte, no hay que negar que son dulces divertidos de preparar y que permiten dar rienda suelta a nuestra creatividad.

Hace unos días preparé mi famoso bizcocho banoffee (con dulce de leche y plátano, una auténtica bomba). Como quería practicar con la manga pastelera, además del bizcocho, horneé unos cuantos cupcakes con la misma masa. La idea, como digo, era practicar con la manga y decorarlos pero me fue faltando el tiempo y pasados un par de días los cupcakes estaban ya despegados de sus moldes y un poco sequitos. Para no tirarlos, decidí hacer unos cake pops. Nunca entendí muy bien cuando mi abuela, para aprovechar un poco de pan del día anterior, se liaba a hacer torrijas: por no tirar un poco de pan seco gastaba huevos, leche, azúcar, aceite… no hay que tirar nada, decía, pero para mí eso era como matar moscas a cañonazos. Pues bien, de tal palo tal astilla.

 

Del cupcake sin uso al cakepop: un reciclaje de lo más vistoso.

 

Los cake pops (bizcoletas) son bolitas de bizcocho pinchadas en un palito, cubiertas con chocolate y decorados con confetis de colores, cristales de azúcar, chocolate, frutos secos… lo que se nos ocurra. Aparentemente son fáciles de hacer, pero cuando te pones no lo son tanto: se quiebran, se caen del palito, se agrietan, se pierden dentro del baño de chocolate… en fin, que empiezas a tropezar y tropezar y no paras. Las cake balls (bizcobolas) son exactamente lo mismo pero sin palito.

Cómo hacer cake pops o cake balls fracasando lo mínimo posible:

Hacemos un bizcocho (que dejaremos secar un poco de un día para otro) o aprovechamos restos. También podemos usar madalenas, galletas trituradas…

Para preparar la masa con la que haremos las bolitas desmigamos bien el bizcocho y lo mezclamos con algo un poco jugosito, que le dé consistencia y lo ligue: queso crema, nocilla, dulce de leche, mermelada, buttercream… yo prefiero la nocilla o el buttercream porque endurecen más y la bola queda más consistente, con menos posiblidades de caerse del palito. Podemos aromatizar y colorear la mezcla con lo que queramos.  La masa ha de quedar compacta pero un poco húmeda, si no, se agrietará. Mezclaremos el bizcocho con lo que hayamos elegido muy poco a poco, para que no nos quede demasiado blando. Tenemos que poder formar una bola.

Bien desmigado y compacto hasta formar una bola.

Una vez mezclada la masa formamos las bolas de unos 25-30 gramos (como una albóndiga pequeña). Si pesan más se desplomarán y si pesan menos serán demasiado pequeñas para ensartarlas en el palo sin que se salgan por arriba. No es complicado pillar el tamaño a ojo, en cuanto tenemos la medida de una el resto salen más o menos iguales. Amasamos con paciencia dando forma, si se agrietan es que la proporción de bizcocho es demasiado alta. Por el contrario, si se nos van pegando a las palmas de la mano es que están demasiado mojadas.

Formamos bolitas de unos 25 gr.

 

Cuando tengamos las bolas formadas las ponemos en la nevera unas dos horas para que endurezcan. Si tenemos prisa podemos meterlas en el congelador unos 15-20 minutos, pero la consistencia no será igual.

Cuando ya estén reposadas, fundimos un poco de chocolate, bañamos la punta del palito (1 cm aprox) y vamos pinchando las bolas. Introduciremos el palito hasta la mitad de la bola. Si nos pasamos, la traspasará y la bola se hundirá. Si nos quedamos cortos, se nos caerá al ir a bañarla en el chocolate. Existen en el mercado palos específicos para cake pops pero nos sirven igualmente los palillos de madera para pinchos, siempre que no sean demasiado largos. Si utilizamos estos palitos, introduciremos la parte roma en la bolita y dejaremos la que pincha para clavarla en el soporte. ¡Pensad que nos podríamos clavar la punta en el paladar!

Para bañar podemos utilizar chocolate fundido o los famosos Candy Melts (pastillas de chocolate teñido de colores para fundir y cubrir, decorar…). Los Candy Melts son muy bonitos pero muy difíciles de manejar. Mucho. Igual no funden que de pronto se queman o se queda una pasta dura. Funden mejor si añadimos un pelín de manteca de cacao, pero es difícil acertar la proporción. Además, si el bizcocho llevaba aceite no cubrirán bien la bola y sudará. Peor aún si intentamos colorear y cubrir con chocolate blanco. De entrada no sirve cualquier colorante, tiene que ser liposoluble y específico para chocolate y a veces hay que dar más de una capa de cobertura y entonces la bola pesa demasiado y se cae. En conclusión: a no ser que seamos unas expertas, mejor evitarlos y ceñirnos a lo que conocemos.

Un consejo: el chocolate ya preparado para fondue que venden en el supermercado es perfecto. Funde sin problemas y cubre mejor aún. Nos ahorraremos muchos disgustos. Bañaremos con la bola un poco atemperada, para que no se agriete la cobertura por el frio, y con el chocolate también templado, pero todavía fluido; lo haremos sin girar el palo (se caería la bola), haciendo movimientos con la muñeca como de una peonza. Para retirar el exceso de chocolate golpearemos con muchísima delicadeza la mano que sujeta el palo, también sin girarlo.

Golpear para eliminar el exceso de cobertura. Esta operación es muy delicada.

Una vez cubiertas las iremos decorando con lo que hayamos elegido antes de que se seque el chocolate, ya que necesitamos que la decoración se quede pegada. Si vamos a decorar con chocolate de otro color, lo que tenemos que hacer es justo lo contrario: dejar que se endurezca la primera capa antes de decorarla. Cuando las tengamos, vamos pinchando en el soporte que hayamos elegido (normalmente corcho blanco) y dejamos secar y endurecer bien.

 

 

 

 

 

 

 

 

Si se nos han caído muchas bolas no pasa nada: tapamos el desperfecto con cobertura y decoraciones y las metemos en cápsulas para trufas. Habremos hecho, sin proponérnoslo, unas estupendas cake balls.

Cake balls cubiertas con chocolate negro y blanco.

 

 

 

 

 

 

 

 

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5 pensamientos en “Cake pops – cake balls: matando moscas a cañonazos

    • Me parece perfecto que quieras hacer variaciones, pero recuerda que cuando llegue el momento te estaremos esperando por aquí para que nos cuentes tus secretos bomboneros.

  1. Lo de “…no hay que tirar nada” ha traído muchos gordos al mundo. Frase de posguerra que, aplicada en épocas de bonanza (no la serie, aunque también…), resulta saludablemente perniciosa. Aunque, visto lo visto, algunos podrán pensar: “divinas palabras…”

    Sobre todo, las afortunadas víctimas de tan deliciosas pócimas y exquisitos brevajes.

    Extraído de: “Crónicas de un oximorónico”.

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